¿Sabías que unos amortiguadores desgastados pueden aumentar la distancia de frenado?

Última actualización:

Mecánico revisando los amortiguadores de un coche en un taller.

Cuando pensamos en la seguridad de un coche, es habitual fijarnos en elementos como los frenos, los neumáticos o incluso los sistemas electrónicos de asistencia a la conducción. Sin embargo, existe un componente que suele pasar mucho más desapercibido y que desempeña un papel fundamental para evitar accidentes: los amortiguadores.

Muchos conductores creen que los amortiguadores únicamente sirven para que el coche resulte más cómodo al circular. Pero la realidad es muy distinta. Su estado influye directamente en la estabilidad del vehículo, en el agarre de los neumáticos y, lo que es más importante, en la distancia necesaria para detener el coche durante una frenada.

¿Qué tienen que ver los amortiguadores con los frenos?

Aunque pueda parecer sorprendente, mucho. Los frenos son los encargados de detener las ruedas, pero para que puedan hacerlo con eficacia es imprescindible que los neumáticos mantengan el mejor contacto posible con el asfalto. 

Ahí es donde entran en juego los amortiguadores. Su función es controlar los movimientos de la suspensión para que las ruedas permanezcan apoyadas sobre la carretera incluso al pasar por baches, curvas o cambios de rasante. 

Si los amortiguadores están desgastados, las ruedas pueden perder parte de ese contacto durante unas décimas de segundo. Puede parecer poco tiempo, pero en una frenada de emergencia esos instantes son suficientes para aumentar la distancia de detención.

Un desgaste que llega poco a poco

A diferencia de otras averías, los amortiguadores no suelen dejar de funcionar de un día para otro. Su desgaste es progresivo y el conductor se acostumbra poco a poco a un comportamiento que va empeorando casi sin darse cuenta. 

El coche empieza a balancearse algo más en las curvas, rebota ligeramente después de pasar un badén o transmite una sensación de menor precisión en la dirección. Como estos cambios aparecen de forma gradual, es habitual pensar que forman parte del envejecimiento normal del vehículo. 

Sin embargo, esa pérdida de eficacia también afecta a la capacidad de frenado y al comportamiento del coche en situaciones de riesgo.

Mucho más que una cuestión de confort

Unos amortiguadores en buen estado ayudan a mantener la estabilidad del vehículo en maniobras bruscas, mejoran el control de la dirección y permiten que los sistemas de seguridad, como el ABS o el control electrónico de estabilidad (ESP), trabajen en las mejores condiciones posibles. 

También contribuyen a que los neumáticos se desgasten de forma más uniforme, lo que repercute tanto en la seguridad como en la economía de uso del vehículo. 

Por el contrario, unos amortiguadores deteriorados pueden hacer que el coche balancee más, aumente el riesgo de perder adherencia en carreteras mojadas y ofrezca una menor sensación de control al volante.

¿Cuándo conviene revisarlos?

No existe un plazo único válido para todos los vehículos, ya que su desgaste depende del tipo de conducción, del estado de las carreteras y de la carga que soporte habitualmente el coche. 

No obstante, muchos fabricantes recomiendan revisar el sistema de suspensión de forma periódica y prestar especial atención cuando el vehículo acumula un elevado número de kilómetros o comienza a mostrar alguno de los síntomas descritos. 

Una revisión en un taller permite comprobar el estado de los amortiguadores y detectar posibles pérdidas de eficacia antes de que afecten de forma importante a la seguridad.

Un pequeño componente con una gran responsabilidad

En España, donde millones de desplazamientos se realizan cada año por carretera, especialmente durante las vacaciones, mantener el vehículo en buen estado es una de las mejores formas de viajar con seguridad. 

Los amortiguadores no suelen acaparar protagonismo como los frenos o los neumáticos, pero trabajan constantemente junto a ellos para mantener el coche estable y bajo control. Por eso, revisar su estado periódicamente no solo mejora el confort de marcha: también puede ayudarte a reducir la distancia de frenado y a reaccionar con mayor seguridad cuando cada metro cuenta.

Mi-Lexicon-Loche .es
Redacción
E-mail